Nueva sección en nuestro newsletter: cuéntanos tus anécdotas en el trabajo.

Este mes, tenemos una segunda novedad en nuestro newsletter; una sección que habéis demandado muchos de vosotros y que ahora cobra forma: vuestras anécdotas recogidas en el día a día de vuestro trabajo. Pequeñas historias que vivís con vuestros clientes y que, de vez en cuando, os sacan una sonrisa… o todo lo contrario.

Arturo nuestro primer protagonista.

Para inaugurar este sección, tenemos la historia protagonizada por nuestro compañero Arturo en el punto de venta de Lora del Río. Para conocer lo ocurrido, tenemos que remontarnos al pasado mes de diciembre, cuando tras un inventario se detecta que falta un terminal en el almacén del punto de venta. El comercial defiende en todo momento que no ha tenido responsabilidad ninguna en el extravío de este dispositivo pero, desgraciadamente, no puede demostrarlo por no tener una prueba tangible.

Tienen que pasar unos meses, hasta el mes de abril, para que se produzcan novedades en los hechos. El punto de venta tiene un problema con la ADSL y para subsanarlo se contacta con los técnicos de telefónica que acuden al punto de venta poco después. Casualmente, el técnico que hace el servicio es el mismo que, en el mismo día de la desaparición del terminal estuvo en la tienda y sobre el cual recaían alguna que otra sospecha de su posible implicación.

Nuestro comercial, que enseguida lo reconoce, comienza a urdir un plan para hacerse con el teléfono que porta el operario y así poder comprobar el IMEI y contrastarlo con el del teléfono desaparecido. Varios minutos después, el técnico recibe un SMS promocional y aprovecha para consultar a Arturo la posibilidad de adquirir algún teléfono ligado a esta promoción. Es en este momento cuando él ve la posibilidad de hacer la comprobación y pide al sospechoso su terminal para ver el mensaje y aprovechar así para introducir la secuencia de visualización del IMEI.

La comprobación da un resultado positivo y, ahora sí, Arturo tiene en la mano la prueba que demuestra su inocencia. Sin perder la calma, Arturo devuelve el teléfono al técnico y sale de la tienda para, ni corto ni perezoso, retenerle en el interior de la tienda y telefonear a la Guardia Civil que, minutos después, aparece en el punto de venta para interrogar al presunto ladrón que, finalmente, confiesa haber sido el autor del robo en la anterior visita al punto de venta.

Un final feliz para una historia que demuestra que, tarde o temprano, la justicia llega a quien la merece.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s